NATANAEL
"Ven y verás". Felipe repite las mismas palabras de Jesús a los dos primeros discípulos: "Vengan y vean". Felipe aparece como mediador de la vocación de Natanael. Llama como Cristo llama. Jesús incluso reconoce este papel de Felipe, como mediador, en el llamado de Natanael: "Antes que Felipe te llamara..." No hay misión más noble que hacer llegar el llamamiento en nombre de Cristo. Felipe interviene en la vocación de Natanael como Andrés en la de Simón. "He aquí a un verdadero israelita". Jesús se muestra bondadoso con Natanael y lo elogia. Esta actitud de Jesús es increíble e inesperada si recordamos que antes Natanael había dicho una palabra de cierto desprecio hacia El.: "¿Puede venir algo bueno de Nazaret?" Cristo muestra estima y admiración por la franqueza de este hombre "en quien no hay doblez". Cuando Jesús llama a alguien es que lo juzga capaz de corresponder. Detecta las cualidades que harán posible una vida generosa en su servicio. La vocación es prueba del aprecio especial del Maestro: para quien es invitado constituye un verdadero elogio. "¿De cuándo acá me conoces?", pregunta Natanael, y Jesús responde con seguridad: "Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas bajo la higuera , Yo te vi". El hecho de que Natanael haya estado en ese momento bajo una higuera de su huerta o en otro lugar importa poco. La indicación dada por Jesús prueba que nada se le escapa de la vida y conducta del que quiere llamar. El Maestro conoce toda la vida de Natanael. De la misma forma, Él conoce toda nuestra vida. Si te sientes llamado debes estar seguro de que Cristo te conoce a fondo y que, por lo tanto, tu vocación tiene todas las probabilidades de éxito; debes fiarte de la mirada de Jesús: "Yo te vi". "Tú eres el Hijo de Dios". Por la mirada sobrenatural de Jesús, Natanael quedó convencido: hasta ese momento había dudado y aún manifestado desconfianza hacia Cristo, pero ahora le expresa su fe. Este acto de fe era necesario para que pudiese seguir con amor al Maestro. Para corresponder a la vocación, hace falta tener fe viva en Cristo
tenerlo presente como Hijo de Dios, hace falta haber tenido una experiencia
de fe. La vocación exige una entrega absoluta que sólo Dios
puede reclamar, Sólo corresponde quien cree en Dios que lo llama. Toda vocación tiene la promesa de ver cosas grandes. Los que aceptan
entregar su vida a Cristo se convierten en testigos privilegiados de las
maravillas de la gracia en los corazones, del triunfo del amor divino
sobre el mal del mundo.
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