Seguir a Cristo
Hola jóvenes,
Quisiera compartir con ustedes una historieta o una breve reflexión
que acabo de escuchar de uno de nuestros padres formadores aquí
en el seminario La Purísima:
<<Dicen
que un jóven, tras mucho pensarla y repensarla, decidió
entrar a una comunidad de monjes para seguir radicalmente a Cristo--estos
monjes eran muy austeros, vivían en silencio, y sólo se
les permitía decir dos palabras en todo el año--. Pasó
el tiempo y llegó el momento en que el superior mandó a
llamar al jóven y le dijo: "Hijo mío, todo el año
has vivido en completo silencio... hoy puedes compartir conmigo dos palabras...
dímelas". Aquel jóven, sin pensarla mucho, respondió:
"cama dura". Pasó otro año y el superior mandó
a llamar al jóven y le dijo: "Habla hijo, dime en dos palabras
lo que quieras". El jóven esta vez respondió: "comida
mala". Al tercer año de haber ingresado al monasterio, el
jóven de nuevo se presentó ante su superior. Éste,
con una sonrisa, le dijo: "Anda hijo, habla... ya has pasado tres
años en este monasterio y estoy seguro que tienes mucho que decir,
pero dilo en dos palabras, pues nuestro reglamento nos prohibe decir más".
El jóven rápidamente respondió: "¡me voy!">>.
Jóven, el que quiere seguir radicalmente a Jesús en la vida
sacerdotal, en la vida religiosa o en el
matrimonio,
tendrá que hacer varias renuncias en el camino. Dice Jesús:
"Todo aquél que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre,
madre, mujer e hijos o campos por mi nombre recibirá el ciento
por uno y heredará vida eterna" (Mt. 19, 29). Sé generoso(a)
y no tengas miedo de renunciar a tu comodidad, a tus seguridades, a tus
ansias de tener mucho... No tengas miedo de amar demasiado; estoy seguro
que tu amor por Jesucristo transformará en alegría cualquier
renuncia que hagas. "El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro
escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo
y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra
el campo aquel" (Mt. 13, 44). No seas, pues, como el jóven
de la historieta que se decide seguir al Señor, pero quiere seguirlo
"a su manera", cómodamente, haciendo el mínimo
esfuerzo, sin renuncia, sin cruz. Su amor, al final, es interesado o egoísta.
Cristo quiere que lo ames hasta el extremo. Atrévete a ser diferente
viviendo este amor hasta sus últimas consecuencias en un seminario,
en una comunidad religiosa, en el matrimonio... Te invito a los encuentros
vocacionales que se llevan a cabo cada tercer domingo de mes en la parroquia
Santa Marta. ¡Descubre tu vocación!
Tu hermano en Cristo,
Raúl Zamora