El hombre no está abandonado a fuerzas del cosmos

VATICANO, 23 Jul. 03 (ACI).- Al comentar, durante la Audiencia general del miércoles el Salmo 146, que la Iglesia reza en las Laudes del jueves de la cuarta semana de la Liturgia de la Horas, el Papa Juan Pablo II recordó que el destino del hombre está siempre en las manos de Dios.

Al hablar del salmo titulado “Potencia y bondad del Señor” en la residencia papal de verano de Castelgandolfo, el Pontífice señaló que esta oración es una invitación a alabar a Dios “por sus intervenciones en la existencia humana y en particular en favor de Jerusalén y de Israel”. “Describiendo a aquel en quien se complace el Señor, el Salmo nos invita a una doble actitud: de temor religioso y de confianza”, agregó el Santo Padre, al recordar que “no estamos abandonados a nosotros mismos o a las energías cósmicas; estamos siempre en las manos del Señor por su proyecto de salvación”.El Señor se presenta como “un gran artífice y como un padre que se inclina ante las heridas interiores y físicas, presentes en su pueblo humillado y oprimido”, dijo el Papa; pero explicó que “la obra de Dios, no se manifiesta únicamente aliviando a su pueblo de sus sufrimientos. Él, que rodea de ternura y solicitud a los pobres, es un juez severo con los impíos”. “El Señor de la historia no es indiferente ante el predominio de los prepotentes que se creen los únicos árbitros de las vicisitudes humanas”, agregó.

El Santo Padre afirmó que después de invitar nuevamente a alabar a Dios por su amor hacia la creación y a la existencia humana, el Salmo termina “mostrando al Señor que se inclina sobre quien es justo y humilde”.

“Una vez más, la lógica del Señor ignora el orgullo y la arrogancia de poder, pero se pone al lado de quien es fiel y ‘espera en su gracia’, es decir, se abandona a la guía de Dios en su actuar y en su pensar, en su proyectar y en su mismo vivir cotidiano”, concluyó.

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